Anfibios y reptiles del noroeste de México; con mapas de distribución de las especies encontradas en Sonora, Sinaloa y Nayarit.
 

Preparado por Eric Mellink, a patrir del informe técnico, con el mismo nombre, por él mismo y Adriana Orozco Meyer (Comunicaciones Académicas, Serie Ecología CTECT20014, CICESE)

ADVERTENCIA: Ni yo ni Adriana somo herpetólogos. Por lo tanto, y a pesar de la garn ayuda de varios colegas, seguramente habrá errores en la información que presentamos. De cualquier manera, creí conveniente hacerla disponible, dada la falta de síntesis actualizadas de la herpetofaunba del noroeste de México, a excepción de la Península de baja California (para la Península vea a Grismer 2002).

DISCLAIMER: Neither me nor Adriana are herpetologists. Therefore, and despite the enormeous help pf several colleagues, errors have very likely crept in. However, I felt that posting this information it was convenient, beacuse of the lack of modern synthesis of the herpetofauna of northwestern Mexico, except for the Peninsula of Baja California (for the peninsula see Grismer 2002).



bibliografía, lista de especie, sinonímias recientes

MAPAS de distribución aproximada de las especies de anfibios y reptiles nativos de tierra firme en los estados de SONORA, SINALOA y NAYARIT, SOLAMENTE.....En aquellas especies de estos estados que además tienen parte de su distribución en la Península California, se incluyó ésta..

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El Golfo de California y sus alrededores tienen las condiciones óptimas para tener una alta riqueza de especies de baja movilidad. Por ejemplo, la separación en dos cuerpos de tierra, separados por mar desde hace varios millones de años, la presencia de numerosas islas, serranías aisladas rodeadas de planicies aluviales, un gradiente climático de condiciones de extrema aridez en el norte hasta condiciones tropicales en el sur, la variación inflingida por la fría Corriente de California en el noroeste y la presencia de gradientes altitudinales desde la costa, con comunidades de matorrales micrófilos, mediterráneos y selvas tropicales, hasta bosques de coníferas en las partes mas altas de las sierras. La diversidad de anfibios y reptiles en esta región, como consecuencias de los factores anteriores, es alta. Altas son también las responsabilidades por conservar esta biodiversidad.
Aunque la región del Golfo, en especial la parte marina y las islas, son de los ambientes menos perturbados en el mundo, la mayor parte de los ambientes en tierra firme a sufrido algún grado de modificación, ya sea por el pastoreo de ganado, la utilización forestal de los bosques y la transformación de habitats en terrenos agrícolas y en áreas urbanas. Estos factores han incidido sobre la probabilidad de sobrevivencia de las especies presentes en menor o mayor grado.
Con el fin de ameliorar el deterioro en la biodiversidad resultante se han establecido algnas políticas ambientales, incluyendo el establecimiento de áreas naturales protegidas y la elaboración de un listado de especies en riesgo. Sin embargo, la conservación de la biodiversidad en esta región es todavía muy imperfecta. No solo son los instrumentos creados insuficientes o insatisfactorios, falta realizar una análisis general de las necesidades de conservación de los diferentes taxa.
A excepción de la península de baja California, una complicación para el diseño de políticas de conservación es la falta de un listado taxonómico actualizado, con mapas de distribución razonablemente completos. Elaboramos ambos para presentar “Recomendaciones para la conservación de los anfibios y reptiles del noroeste de México,” informe técnico para el “Portafolio de prioridades para la conservación de la biodiversidad del Golfo de California,” que fue organizado por la Coalición para la Sustentabilidad del Golfo de California, con apoyo del World Wildlife Fund – Programa Golfo de California. En ese trabajo nuestro objetivo fue analizar la composición y dstribución de los anfibios y reptiles del Golfo de California y sus alrededores y, con base en ello, proponer medidas de conservación biológica.
En la contribución que aquí presentamos incluimos el listado general de especies y la bibliografía para toda la región, pero los mapas de distribución sólo de las especies de Sonora, Sinaloa y Nayarit, que son los estados para los cuales no se han producido mapas de este tipo. Para la Península de Baja California existen ya mapas en la guía de campo de Stebbins (1985) y en la tesis de doctorado de Lee Grismer (1994b) y hay información en la guía de McPeak (2000). Por otra parte, en breve se publicará un libro comprensivo sobre la herpetofauna de esta región (Grismer en prensa).
Sin embargo, cuando las especies para los que presentamos los mapas incluyen distribución también en Baja California, incluimos ésta, solo para dar una idea de la distribución general. Cuando las especies incluyen en su distribución a otros estados de la república, nos restringimos a los estados indicados.

Métodos

Para generar el listado taxonomico completo, de las especies de estos taxa que ocurrían en los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit nos basamos en revisiones bibliográficas exhaustivas y usamos todas las referencias formales que detectamos. Dada la dificultad de verificar la validez de las identificaciones en muchas fuentes de la llamada “literatura gris,” no la consideramos. Por ello, salvo en dos casos, no consideramos tesis. La única tesis que consideramos fue la de doctorado de Oscar Flores Villela (1991) y  Lee Grismer (1994b), quiénes identificaron a sus ejemplares siendo ya herpetólogos expertos.
De la revisión anterior resultó una primera  lista, con errores de redundancia (debido al uso de sinónimos múltiples para varias especies) y algunos errores taxonómicos. Esta lista se depuró con base en la literatura, y en la consulta con taxónomos de reptiles (referidos en los “agradecimientos”). De cualquier forma, para los anfibios y reptiles en el país no existe un estándar taxonómico y en muchos grupos hay fuertes discrepancias entre taxónomos en cuanto a las relaciones filogenética entre especies cercanas; en otros casos hay discrepancias entre si ciertos taxa constituyen subespecies o especies. En el primer caso, si bien el conocimiento de las afinidades entre especies es importantante, no es crítico para los objetivos de la evaluación que aquí hicimos. Con un nombre, o con otro, la especies seguía siendo una especie y con una distribución no afectada por la polémica de su nombre. La mayoría  de casos de discrepancia en el listado que nosotros generamos son de este tipo.
En el segundo caso usamos la mejor apreciación de los expertos. En varios casos, las revisiones taxonómicas son demasiado recientes para haber sido evaluadas por la comunidad herpetológica, pero decidimos incluirlas con base en la calidad de los trabajos y en el conocimiento y trayectoria de los expertos involucrados. Las diferencias en percepciones del nivel jerárquico a que se encuentran diferentes taxa (subespecie vs. especie) afectó principalmente a los reptiles insulares.
Una ves generado el listado de base, buscamos mapas de distribución actuales de cada especie. Para bastantes especies existían mapas de distribución, pero para muchas otras las tuvimos que generar. En el primer caso, revisamos además todos los registros publicados, incluyendo las tesis citadas, y, con base en aquellos que aumentaban la distribución conocida, corregimos los mapas. Para generar los mapas de las especies para los que no había, usamos todos los registros disponibles en la literatura formal, incluyendo las tesis ya citadas. En muchos casos tuvimos que inferir zonas de distribución en áreas poco muestreadas, con base en unos pocos puntos conocidos y una idea vaga del habitat usado por la especie. En ningún caso utilizamos registros de ejemplares en colecciones, puesto que carecíamos de tiempo y recursos para ello.
Existen dos tipos de error en mapas de estas características. El más obvio es el que no se incluyen áreas donde una especie ocurre, debido a que no se le ha documentado ahí, ya sea porque no se ha estudiado el área, o porque la especie ha eludido su detección. El segundo error es la ausencia de una especie en grandes secciones de la distribución general, simplemente porque el habitat no es el adecuado. Además, los límits indicados en los mapas son bastante aproximados, tanto por el conocimiento de los límites exactos de cada especie, como por las impresiciones al dibujar los mapas.
Con todo y estas limitaciones, salvo en el caso de especies individuales para los que sí existe un mapa preciso, los mapas resultantes son la mejor apreciación distribucional disponible por el momento. Recomendamos que se usen a manera de guía, pero no como indicación absoluta. Esperamos que estos mapas sean de utilidad mientras se generan trabajos mas exahustivos de las diferentes especies, al mismo tiempo que esperamos que esta contribución ayude a estimular la generación de dichos trabajos mas exhaustivos.

Agradecimientos

Las siguientes personas ayudaron en el esclarecimiento de sinonimias y re-arreglos taxonómicos: George Ferguson, Lee L. Grismer, Bradford Hollingsworth, Hinrich Kaiser, Jay Savage y Tom van Devender. Ivan Parra proporcionó apoyo en el uso del programa de generación de los mapas. A todos ellos, nuestro profundo agradecimiento.